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T.J. Dillashaw deja claro que no hay excusas para lo que hizo al consumir sustancias prohibidas. Sin embargo explica la lógica detrás de su decisión de intentar vencer a las reglas.

Dillashaw asegura que más que intentar sacar ventaja, simplemente estaba intentando asegurarse de poder llegar a la pelea. El ex campeón gallo de UFC dice haber tenido problemas con el corte y haber sentido que se quedaba sin energía.

“Tomé un medicamento para la anemia llamado Procrit, cuyo ingrediente principal es la eritropoyetina (EPO). Sirve para ayudar a reconstruir células rojas. Cuando eres anémico tu conteo de células rojas empieza a decaer y pierdes energía. Yo estaba en una dieta súper estricta de 1,600 calorías al día y entrenando demasiado fuerte. Llevé a mi cuerpo hasta límites extremos.”

Quizás son cosas que T.J. debió de haber pensado antes. Se podría incluso decir que Cejudo tuvo razón al sugerir que Dillashaw tuviera otra pelea en peso mosca antes, para demostrar que podía con el corte de peso. Como sea, eso ya es historia y ahora Dillashaw cargará la mancha del dopaje por el resto de su carrera.

“No hay excusas. Yo cometí el error de querer hacer algo que no se había hecho. Le vendí mi alma al diablo y ahora tengo que reconstruirme y lidiar con ello.”

Dillashaw afirmó haber tomado la sustancia tres o cuatro semanas antes de la pelea. La razón fue sentir que el corte de peso estaba siendo demasiado difícil. T.J. asegura que le estaba costando demasiado trabajo tener energía para levantarse a entrenar. Fue entonces cuando decidió esperar el mejor momento para ingerir EPO.

“Me hicieron una prueba y decidí consumirlo justo después de eso. Pensé que tendría tiempo de salir limpio, ahí fue donde la cagué y tomé la decisión. Yo solo quería llegar a la pelea, quería lograr algo que nunca se había hecho, y eso me ganó.”

Con apenas nueve meses cumplidos de su suspensión de dos años, falta mucho para enero del 2021, cuando podrá volver a pelear.