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SINGAPORE - JANUARY 04: Max Holloway reacts after defeating Will Chope during their UFC Fight Night Singapore featherweight bout at Marina Bay Sands on January 4, 2014 in Singapore. (Photo by Suhaimi Abdullah/Getty Images)

Max Holloway no entró como favorito el pasado UFC 236 ante Dustin Poirier y pocos hablan de la hazaña que realizó el campeón indiscutible de los pesos pluma. Fue, por decir lo menos, una guerra de principio a fin digna de un evento estelar, hecha para lo amantes de las batallas de pie, donde ambos peleadores se dieron con todo durante cinco asaltos.

Max, un 145 libras hecho y derecho, subió por primera vez en toda su carrera a una división que no lo hizo ver mal, pero donde se vio la diferencia de tamaño y fortaleza natural en un peleador como Dustin, que ha hecho ya una larga carrera en los pesos ligeros.

Por principio de cuentas Holloway no huyó ni un momento a la batalla; ya en el primer asalto las cosas estaban en su contra y Dustin parecía que terminaría muy temprano la contienda. Unos momentos de respiro y Holloway calentó la quijada, sacó fuerzas de flaqueza y le plantó cara a un peleador que se hizo fuerte mandando a dormir a muchos pesos ligeros en la primera vuelta.

Los asaltos comenzaron a pasar y ambos guerreros se enfrascaron en un toma y daca de mucho nivel, de golpeadores de clase mundial; fueron asaltos de guerra y Max por momentos sacó los mejores dividendos y puso en complicaciones a un peleador que lo superaba en tamaño y poder. Por lo menos, dos rounds fueron muy claros para Max, dos asaltos que se llevó con autoridad y destreza.

La pelea se hizo vieja y con ello la fuerza fue en detrimento. Fueron cinco largos rounds de una batalla ejemplar y digna de ser llamada ya como seria candidata a mejor pelea del año.

Pero como todo un campeón de mucha categoría, aceptó la derrota, a pesar de haber sido una pelea cerrada y complicada: los jueces le dieron el combate a Dustin, merecidamente, pero con el sabor de boca de una pelea que bien pudo haber sido un empate, si se analiza con detenimiento.

Max Holloway se graduó con honores en una división que jamás había participado. Además, dio cátedra de honor y fuerza, al poner en complicaciones a su adversario en más de una ocasión. Hay que valorar la vida de campeones como Holloway, un guerrero a todas luces.