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Hace 3 años, el peleador James Vick inició una campaña donde su boxeo comenzó a llamar la atención entre los pesos ligeros de UFC. Entre sus particularidades; la altura, sus buenos movimientos y su actitud de guerrero, le valieron buenas actuaciones dentro de UFC.

Vick sumó durante un periodo de un año (de febrero 2017 a febrero 2018) una racha de 4 importantes victorias en la categoría más dinámica y complicada de UFC, los pesos ligeros.

Las luces comenzaron a iluminar el perfil de James y los nombres a los cuales podría enfrentar empezaron a desfilar. Había llegado el momento para demostrar su poderío en los escalones más altos del ranking de la división.

Llegó el momento de que UFC le diera un nombre muy poderoso para su siguiente combate; en la mesa le mostraron a Justin Gaethje, guerrero de pies a cabeza que no le teme jamás al intercambio feroz y recio en medio de una jaula. Reto aceptado.

Previamente, se pronosticó una posible candidata a pelea del año dadas las condiciones que estos dos peleadores habían presentado en el pasado. Pero las expectativas no se cumplieron en ese sentido.

Vick no le aguantó ni un asalto al temerario Justin, quien lo despachó en el minuto 1:27 de la pelea que se llevó a cabo el 25 de agosto del 2018. Después de eso, James se enfrió y este próximo fin de semana retornará a la acción en UFC Phoenix, para enfrentar un reto que no resulta menor: Paul Felder. 

Si Vick logra volver a la senda del triunfo, además del respiro anímico y mental que esto significa, lo volverá a poner en el camino a redimir esa campaña que venía haciendo para posicionarse en los mejores sitios de las 155 libras. Es por eso que este pleito reviste una importante oportunidad para este peleador de 31 años que tiene en el boxeo su una de sus mejores armas.

 

 

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