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El canadiense Rory MacDonald, actual monarca de peso welter de Bellator, intentará defender el cinturón ante Douglas Lima en Bellator 232 este sábado 26 de octubre. Pero además de eso, también intentará poner en paz una lucha interna que le ha agobiado durante combates recientes.

Luego de volverse a encontrar con el cristianismo, MacDonald ha llegado a cuestionar su futuro dentro de la jaula. Pese a ser uno de los mejores peleadores de su generación y tener una técnica envidiable, Rory está batallando para encontrar la motivación que lo alimentaba antes.

En más de una ocasión el canadiense ha señalado que antes peleaba con coraje. Las peleas eran lo único que tenía sentido en su vida, y el sentimiento de ganar era lo único que lo llenaba, aunque fuera temporalmente.

Rory siempre ha considerado un tipo de fe. Criado como cristiano católico, MacDonald se fue alejando de sus costumbres con el paso de los años. Aunque sus creencias seguían intactas, se alejó de la iglesia y admitió sentirse un tanto perdido durante algunos años.

Pese a ser uno de los peleadores más despiadados de la jaula, era común ver a Rory llevar una biblia consigo a su camerino. Sería hasta después de su derrota ante Robbie Lawler en 2015 cuando MacDonald volvería a encontrarse con la iglesia.

El canadiense conoció a su ahora esposa Olivia y aceptó una invitación para ir a la iglesia. MacDonald recordó haber ido con escepticismo, pero confesó salir de la misa sintiéndose un hombre nuevo.

La nueva versión de MacDonald parecía haber encontrado el balance perfecto. Seguía siendo un peleador letal, pero ya no combatía para llenar un vacío espiritual. Sin embargo un par de años después, tras convertirse en padre, Rory comenzó a cuestionarse a sí mismo.

Una gris actuación ante Jon Fitch en abril del 2019 sería rematada con palabras de MacDonald señalando que ya no sentía ese deseo de pelear que lo moviera durante gran parte de su carrera. El chico que en diciembre del 2012 le advirtiera a B.J. Penn que su único deseo era lastimarlo, siete años más tarde cuestionaba su deseo de lastimar a otras personas.

“Dios ha cambiado mi espíritu y mi corazón. Se requiere cierto tipo de espíritu para entrar aquí y causarle dolor a otro hombre. No sé si sigo teniendo esa motivación para lastimar a otras personas.”

Ahora, de cara a su combate ante Douglas Lima, MacDonald parece por fin haber encontrado ese balance que tanto ha buscado.

“Ya no tengo ninguna duda en mi mente sobre lo que quiero hacer con mi carrera. Quiero renovar mi contrato después de esta pelea y continuar.”