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Yaír Rodríguez hoy carga en su espalda con la responsabilidad de ser el mejor representante mexicano de las artes marciales mixtas en el mundo. Es, por mucho, el peleador nacido en México con el talento más sobresaliente, el carisma y el cariño del público así como la juventud a su favor. Un diamante en bruto.

El próximo domingo, desde Phoenix, Arizona, encabezará su segundo evento dentro de UFC al enfrentar a B.J. Penn en peso pluma, división poco explorada por el hawaiano. Para muchos algo exagerado, debido a que a pesar de sus notables presentaciones dentro de la organización, Yair todavía no tiene el peso necesario para que la empresa le conceda tal distinción.

Penn es una leyenda en toda la extensión de la palabra: campeón ligero y welter de UFC, se ganó el apodo de prodigio por su extraordinaria condición y talento en el jiu jitsu desde muy joven. A sus 38 años y con más de dos años fuera de la jaula, Penn no está ni cerca de un nivel medio de sus capacidades, de aquellos años de campeonato. ¿Para qué regresar después de una carrera sobresaliente? ¿Falta de dinero? ¿Amor al deporte, vergüenza deportiva?

Yair, joven peleador mexicano, llega a este compromiso con una racha de siete victorias sin derrota, y  un futuro prometedor a tal grado de que a su alrededor se habla mucho de que pronto llegará una oportunidad por el título. Experiencia desbordada contra improvisación y talento. Una pelea de estilos, de la juventud contra lo añejo de la sangre guerrera.

La apuesta del lado del mexicano debe ser mantener la pelea de pie, marcando la distancia para sacar una de esas patadas impresionantes que nos ha regalado y maltratar con su mayor alcance para devastar poco a poco la voluntad del hawaiano.

Por su parte, Penn debe tener una cosa muy clara, y es que no tiene nada que perder. Maltratado y con muchas heridas, el prodigio hawaiano tiene un arma importante en el juego de piso. Condecorado en el arte suave, Penn posee un arsenal de sumisiones y el jiu jitsu le puede traer buenos dividendos en el combate del 15 de enero.

A pesar de que en el papel todo está en su contra en su regreso al octágono, Penn ha declarado:

‘’El 2017 será el más grande  de la historia para el MMA. Mi motivación es llegar y convertirme en el mejor. Si esa no fuera mi razón, sería mejor renunciar, porque saldré lastimado. ¿Sabes? Yo no estaría peleando con Yair si él y su representante no me hubieran buscado’’.

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