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Hay toda una marea de situaciones que rodean la pelea por el campeonato peso mosca de UFC entre el actual campeón Henry Cejudo y el monarca peso gallo de la empresa, T.J. Dillashaw; tal parece que UFC apuesta por eliminar la división (los rumores de que la categoría será cepillada del roster de la empresa abundan) entregando como caballo de batalla a Dillashaw, para que se quede con el cinturón y así disponer lo que mejor les venga en gana.

No sería una sorpresa ver que UFC decida dejar a un lado la categoría varonil de menor peso si el campeón de las 135 libras derrota al medallista de oro olímpico. Cejudo, por principio de cuentas, tiene en mente aguar la fiesta pero la situación luce compleja para el peleador de origen mexicano.

Siempre comprometido y disciplinado, Cejudo posee un arsenal de habilidades que parece limitado ante un Dillashaw que se ha encargado de barrer con la división gallo enfrentando a rivales de mucho calibre y mayor peso de los que ha enfrentado Cejudo.

Dillashaw, atendiendo a un llamado de la empresa, comenzó un corte de peso más difícil para su cuerpo y quizás ese sea un factor en la contienda del día 19 de enero en Brooklyn. A pesar de eso, la baraja de su estilo se regodea ante un rival de menor peso: Dillashaw tiene un mejor juego de pie, corta ángulos que Cejudo no y su pegada ha mejorado considerablemente.

Pero Cejudo, como se ha comentado, ha demostrado mucha habilidad y un corazón enorme. En medio de una controversia técnica muy evidente entre los analistas del deporte, se llevó una decisión dividida ante la leyenda del deporte, Demetrious Johnson, para quedarse con el cinturón de las 125 libras.

Fue una pelea muy pareja, donde por momentos la balanza se inclinaba para cualquiera de las dos esquinas, pero al final los jueces decidieron darle el voto de confianza a Cejudo. El descontento que ya estaba acumulado en la mente de Johnson explotó y decidió tomar una oferta para encabezar la división mosca en la empresa One Championship. 

Cara a cara

Cejudo posee un récord de 13-2 y ha militado en algunas ocasiones en peso gallo, aunque no es la división donde se siente más cómodo. Dillashaw, de 16-3, ha recorrido la legua en las 135 libras y presentación tras presentación se ha hecho visible su mejoría y su crecimiento como peleador se ha manifestado sin discusión alguna.

Dillashaw, al bajar de división, arriesga un poco de velocidad pero el poderío en sus manos está de su lado y ese es uno de los factores que puede explotar en la contienda. Pese a eso, no se puede descalificar la contundencia y la precisión en los golpes y patadas del monarca peso gallo, situación que debe tener estudiada Henry en este compromiso.

En el juego mental, Cejudo no se ha dejado amedrentar aunque su adversario ha sido insistente al decir que su pelea es aburrida y muy básica. En cambio, a Cejudo se le ha visto y escuchado con la confianza de quien, a pesar de sus posibles carencias, conoce mejor sus fortalezas sin caer en excesos o malas interpretaciones y construye con ellas una muralla para defenderse del enemigo.

Dillashaw ha manifestado en recientes declaraciones que ”no me importa el futuro de la división mosca”, esto, ciertamente, abona a la incertidumbre y los rumores de la desaparición de la división peso mosca en UFC.

Cejudo tiene un mensaje diferente para todos: él está luchando por orgullo, legado y la historia de las 125 libras; en sus palabras, abiertamente ha dicho que quiere que la división mosca sobreviva y se presenta como el paladín de los peleadores, defendiendo el orgullo y espíritu de esta división que ha sido menospreciada por un buen número de aficionados alrededor del mundo.

 

 

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