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No coincido del todo con el lugar común que expresó Dana White, quien hace poco dijo que el peleador sensación de UFC, Israel Adesanya, es el futuro de las artes marciales mixtas. Yo prefiero decir que Adesanya es el presente del deporte.

El caso de Adesanya es uno que conviene discernir debido a las cualidades y habilidades que posee. Hace unos días se anotó su cuarta victoria en fila dentro de UFC y lo hace ver todo muy sencillo, cuando sabemos que no lo es.

Es un peleador prodigio en todo su esplendor. Ex Campeón del torneo de contendientes de peso mediano de Glory Kickboxing, que endulza la retina de los fanáticos de los deportes de contacto.

Nacido en el continente africano, Israel se mudó a Australia para alcanzar un crecimiento que hoy por hoy está de manifiesto. Su historial invicto de 15 victorias como profesional nos habla de una disciplina que no podemos pasar desapercibida.

En sus cuatro apariciones en UFC, ha ganado tres bonos por actuación de la noche. A Derek Brunson lo hizo ver como un novato. Una presentación simplemente maravillosa, en la cual utilizó un arsenal de golpes y combinaciones al más puro estilo de una película de Bruce Lee.

De eso estamos hablando: Adesanya es un peleador que utiliza sus recursos más sofisticados, con una destreza del más alto nivel. Y lo hace ver como en una obra de teatro, ensayada al pie de la letra y con la armonía de quien recita un poema una tarde de domingo.

Por ahora, no sabemos si Adesanya logre ser campeón como muchos (me incluyo) pronostican. La madera la tiene y el momento psicológico también. En su próxima pelea debe enfrentar, sin duda, a un contendiente serio de la división. Se antoja entonces una pelea contra Jacare Souza o Luke Rockhold, quien no pudo estar en UFC 230.

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