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Hubo situaciones por demás bochornosas en UFC 229. Khabib Nurmagomedov dictó cátedra el pasado 6 de octubre y poco después, en un momento de calentura, saltó la jaula y lo demás es historia.

Antes de eso, Tony Ferguson y Anthony Pettis nos regalaron una batalla del más alto calibre, llena de técnica y emoción, en lo que a la postre sería reconocida como la pelea de la noche; pero no solo eso, podemos considerarla como una candidata a mejor pelea del año.

El historial de ambos peleadores respaldaba lo que muchos esperamos del pleito; Pettis, ex campeón peso ligero y Ferguson, un ninja moderno y ex campeón interino, venían motivados por lograr una oportunidad al título de la división. Y salieron a matar o morir: el primer asalto comenzó con ambos queriendo controlar el centro del octágono y establecer su ritmo de pelea.

En los primeros segundos del combate, fue Ferguson quien parecía tener más deseos de llevarse la pelea, al ir siempre al frente y combinando patadas y golpes. Pettis, por su parte, lució más pensativo y elegía mejor sus golpes.

Con esa confianza del primer episodio, Tony se lanzó de nuevo a la carga, pero en los primeros segundos de la pelea Pettis lo recibió con una fuerte derecha y logró tocarlo; Pettis persiguió a su presa y cerca de la jaula volvió a mandar al suelo a Ferguson con otra derecha. Parecía que el de Wisconsin estaba cerca de llevarse el pleito y se lanzó con decisión para finalizar la pelea.

Ferguson fue un peleador caro y aguantó el ground and pound de Pettis, quien trataba de controlarlo en la lona. En ese momento, Pettis se bañó en su propia sangre que le escurría desde una cortada en la cabeza y segundos después el tercero en la jaula paró la pelea. Llegó la revisión médica sin contratiempos y las acciones continuaron.

A pesar de ser tocado en dos ocasiones, la segunda parte del asalto se inclinó para Ferguson. Logró controlar y presionar a Pettis cerca de la jaula. No obstante ese empuje y de estar ensangrentado, Pettis logró conectar buenos golpes en este asalto de la pelea. Pero no sería suficiente y las consecuencias de la batalla no se hicieron esperar.

En la esquina de Pettis se prendieron las alertas y la noticia llegó como rayo en tormenta eléctrica; la mano derecha de Pettis había sufrido una lesión que no le permitiría salir al último round de la pelea.

La decisión había sido tomada y Ferguson, quien lució fino y certero en su regreso a la jaula, se llevó el combate por TKO en el segundo asalto. La pelea fue, para resumir, muy emocionante.