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UFC 213 se convirtió en uno de los eventos más accidentados de 2017. Sin embargo el combate estelar entre Yoel Romero y Robert Whittaker nos dejó con un buen sabor de boca. Hubo también algunas otras cosas dignas de comentarse. Tal como sucedería en la bolsa de valores, tras cada evento hay peleadores que ven subir el valor de sus acciones, mientras otros decaen en el mercado. Hagamos entonces un breve repaso por lo que sería la bolsa de valores del UFC al abrir operaciones este lunes.

A la alza:

Robert Whittaker. Tras ser sorprendido por la estrategia inicial de Romero de castigar su pierna izquierda, Robert tuvo que enfrentarse a uno de los peleadores más peligrosos y fuertes de las MMA prácticamente con un pierna. Whittaker y su esquina ajustaron a la perfección y el australiano solventó con maestría los últimos tres rounds del combate para salir airoso merecidamente. Mientras todos hablábamos de los méritos de Rockhold, Jacare y el propio Romero, Whittaker se fue abriendo camino en la división hasta estar ya a solo un paso de ser el campeón absoluto.

Rob Font. Uno de esos nuevos prospectos a los que no se pone mucha atención, pero que en su primera oportunidad en una cartelera estelar demostró de lo que es capaz. Font lució como la próxima joya del equipo de Mark DellaGrotte y dejó claro que está listo para enfrentarse a alguien del top 10. Rob mostró su versatilidad y agresividad, pero siempre con gran técnica y paciencia para romper la voluntad de un peligroso Douglas Silva y someterlo para llevarse un bono por desempeño. 

Anthony Pettis. Su regreso a las 155 libras mostró un par de chispazos del viejo Pettis que llegó a la cima de la división con un estilo vistoso y explosivo. La prueba no era de alta exigencia y terminó imponiéndose por decisión ante un aguerrido veterano como Jim Miller. Era trascendental para la carrera de Anthony sumar una victoria tras tres derrotas en sus últimas apariciones en esta división. Habrá que esperar a verlo de nuevo contra un rival de élite.

Ligeramente a la baja:

Yoel Romero. Si bien el resultado no fue lo que el cubano hubiese querido y es innegable que se quedó sin energía hacia el cierre del combate, no podemos olvidarnos de que con todo y sus 40 años ha dominado prácticamente a toda la división durante los últimos años. No hay que descartarlo todavía, quizás un combate ante Luke Rockhold podría servir para perfilar al próximo contendiente.

Alistair Overeem. El holandés consiguió lo que buscaba, aunque solo parcialmente. Overeem sabía lo importante de conseguir una victoria para mantener la esperanza de una revancha ante Miocic por el cinturón. Sin embargo la forma no fue espectacular ni mucho menos dominante. Alistair se embolsó los primeros dos asaltos con muy poco y después fue dominado en el tercero, estando incluso al borde de ser finalizado. El resultado fue justo según las reglas pero no fue suficiente para conseguirle una pelea de campeonato.

A la baja:

Fabricio Werdum. El brasileño afirmaba antes del combate que quería ganar de manera contundente para asegurarse la revancha ante Miocic. Sin embargo en los primeros dos asaltos se vio temeroso a arriesgar y Overeem sin hacer mucho sumó más puntos que él. Era claro que el tercer asalto era matar o morir para ambos. Werdum tuvo su oportunidad pero en el momento decisivo optó por mantener el control a ras de lona en vez de liquidar al holandés y en el pecado llevó la penitencia.

Travis Browne. Con una cuarta derrota de manera consecutiva es difícil ver un futuro para Travis, no solo dentro de UFC, sino en las MMA. Lo de Browne parece pasar más por el aspecto mental que por cualquier otra cosa. A excepción de la paliza que le dio Cain Velasquez en UFC 200, combate tras combate Travis ha tenido oportunidades de llevarse la victoria pero no ha podido finalizar a sus oponentes. La frustración parece llevarlo a perder la concentración y ha sido derrotado en 5 de sus últimas 6 peleas, siendo incluso finalizado en 4 ocasiones.

“Creo que Travis debería retirarse.” – Dana White